Caminando

26 de octubre de 2015

Las cabezas de la hidra capitalista se multiplican por todas partes, intensificando el despojo. Por todas partes se multiplican también las luchas de resistencia.

Está cobrando relevancia la lucha que busca con persistencia los nuevos conceptos, el lenguaje nuevo, que hacen falta para entender lo que pasa y seguir caminando. Se afirma la convicción de que las herramientas disponibles son insuficientes y que hace falta forjar otras inmersas en la lucha misma, que no pierdan suelo social.

Coincidieron en el tiempo tres iniciativas de origen muy diverso que tienen ese hilo en común. Pueden ser vistas como ejemplos del gran número de seminarios dislocados que están teniendo lugar en el país entero desde que en mayo los propusieron los zapatistas.

Del 21 al 23 de octubre se realizó en la Universidad Iberoamericana de la ciudad de México el séptimo coloquio internacional Arqueología de la violencia. Con la preocupación compartida de despejar dudas sobre la dominación, la violencia y la barbarie impuestas por el régimen dominante y su racionalidad, conversaron por tres días personas de muy diversas orientaciones teóricas y profesionales, de distintos países y contextos, para nombrar la cuestión de la violencia desde maneras de pensar y sentir alternativas.

Fue particularmente estimulante observar la coincidencia en el diagnóstico sobre el horror actual, del que se exhibieron y analizaron ejemplos muy dolorosos. Y fueron igualmente gratas las exploraciones convergentes que acotaron con claridad agendas comunes de reflexión.

El día de hoy empieza en Puebla el primer Congreso Internacional de Comunalidad, convocado con el tema Luchas y estrategias comunitarias: horizontes más allá del capital. Organizado y auspiciado por gran número de organizaciones e instituciones, reunirá personas de muy diversas partes de México y del mundo que han participado en el debate académico y político sobre los caminos y posibilidades de la transformación social.

Las reflexiones que parten del reconocimiento de la aguda crisis del capitalismo y del pensamiento dominante son expresión de luchas sociales que se empeñan en la construcción de alternativas políticas que brotan desde abajo, ante las formas cada vez más agresivas de explotación y despojo que impone el capital.

Las luchas y horizontes políticos comunitarios, las formas comunalitarias de gobierno y existencia social, las estrategias y tensiones de la regulación comunal y la insurrección de saberes son algunos de los ejes temáticos que a lo largo de la semana se examinarán desde muy diversos ángulos.

Por su parte, un pequeño grupo de personas, colectivos, organizaciones y movimientos se pusieron en marcha para tejer voces que como las suyas estén decididas a enfrentar el horror y cuidar la casa común. Están conscientes de que se trata de un camino largo, pero los alienta la convicción de que millones de descontentos como ellos están transformando su digna rabia, su indignación, en ímpetu de cambio. Sienten como propio el dolor de Ayotzinapa. También consideran que les pertenece el grito: Nos quitaron tanto que hasta el miedo nos quitaron. Y hace tiempo hicieron suyo el ¡Basta ya! Su iniciativa adoptó el nombre Tejiendo voces por la casa común.

Para darla a conocer han organizado una serie de conversatorios que empezarán en Cuernavaca el 12 de noviembre, en las instalaciones de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Continuarán en Cuautla, en terrenos ejidales, para que se expresen directamente comunidades y movimientos desde sus propios ámbitos. Del 14 al 17 habrá conversatorios simultáneos en Cuernavaca, Guadalajara, Oaxaca y Puebla. El coloquio internacional culminará en tres días de discusiones, con intensa participación de dirigentes sociales y prominentes activistas y pensadores de México y otros países, las cuales tendrán lugar en las instalaciones de la Universidad Iberoamericana de la ciudad de México del 18 al 20 de noviembre.

En el programa de estas actividades se plantea en forma enteramente explícita la intención: Nos ha inspirado la idea de construir un mundo en que quepan muchos mundos. Estamos conscientes de que todas las instituciones establecidas tienen el sello patriarcal y excluyente de una sola cultura, que niega brutalmente nuestra inmensa diversidad. Fundar ese nuevo mundo, para la convivencia armónica de los diferentes, exige reconstruir la sociedad desde abajo. Necesitamos entablar nuevas relaciones sociales que sustituyan las que nos oprimen, desde el poder económico o político, por otras fincadas en la autonomía, la libertad y los ámbitos de comunidad (tejiendovoces.org.mx).

Llama la atención que no hubo concertación alguna entre los organizadores de estos tres empeños. La evidente convergencia de preocupaciones y respuestas permite apreciar la manera en que se profundiza y extiende la conciencia de los desafíos actuales y revela, al mismo tiempo, que se afirman cada vez más los empeños de quienes están decididos a enfrentarlos.