Al entrar a la novena década de vida, las cosas todas adquieren otra perspectiva. Se siente en los huesos qué cosa es un siglo. Es cierto que la mitad de mis contemporáneos se han ido ya y que alguien muy querido se va cada mes. Pero ahora las personas y los sentimientos toman mayor realidad, una frase que acaso sólo los viejos entendemos. La fragilidad se convierte en fuerza. Cada día de vida, como cada puesta de sol, son motivo de celebración. Cumplir los 80 años aparece como un regalo, una bendición.

        Con ese ánimo meto al fin la mano en esta página que me regaló mi hijo Raimundo hace 10 años. Veo con horror lo que aparece cuando alguien busca en la red a “Gustavo Esteva”. Quien escribió la página de Wikipedia no lo hizo tan mal, pero no me siento representado. Por eso cuento aquí mi historia, según yo la veo, e intento, sobre todo, divulgar ordenadamente mi material. He escrito un sinnúmero de palabras, pero la mitad son inéditas. Buena parte de la otra mitad apareció en revistas marginales de muy escasa circulación o la publicaron editoriales desaparecidas. Agruparé aquí, por temas, lo que poco a poco voy recuperando y por separado mis artículos en el periódico. Quiero facilitar la tarea de quien me busque en la red…